El Bono Social y la pobreza energética.

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El incremento del número de incendios en viviendas de los últimos meses, ha vuelto a poner de manifiesto una realidad no siempre visible, la denominada “pobreza energética”, familias con escasos recursos que no pueden permitirse instalar un sistema de calefacción en casa e, incluso, pagar la factura de la luz.

Con la desgracia llega el debate a los medios de comunicación, y de los medios a los políticos, que parecen darse cuenta ahora de la necesidad de buscar soluciones efectivas para los colectivos más vulnerables.

Aunque no es la panacea, el Bono Social, en vigor desde el 1 de julio de 2009, es una importante ayuda para sus beneficiarios, ya que supone un descuento del 25% sobre la tarifa oficial.

A la espera de las mejoras que se aprueben en los próximos meses, aquí os dejo un resumen de sus principales características.

 

¿Quiénes pueden solicitar el Bono Social?

Consumidores que tenga contratada la tarifa PVPC (Precio Voluntario para Pequeño Consumidor) y cumplan alguna de las siguientes condiciones:

  • potencia contratada inferior a 3 Kw para la vivienda habitual;
  • tener 60 o más años y ser beneficiarios de una pensión por jubilación, incapacidad permanente y viudedad, en las cuantías mínimas vigentes.
  • familia numerosa; y
  • unidad familiar con todos sus miembros en situación de desempleo.

 

¿Cómo se solicita?

En el supuesto de consumidores con una potencia contratada inferior a 3 Kw, el Bono Social  lo tramita la comercializadora de forma automática.

Para los restantes supuestos, los beneficiarios deberán formalizar su solicitud cumplimentando un impreso normalizado que podrán remitir, a la empresa distribuidora, o a la empresa comercializadora, indistintamente.

A su solicitud deberán adjuntar la documentación acreditativa de su condición de beneficiarios, a saber: fotocopia del DNI, certificado de empadronamiento, certificado de la Seguridad Social, carné de familia numerosa, libro de familia, etc.

El listado de comercializadores de referencia se encuentra disponible en la página web de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

 

Referencia normativa: Resolución de 26 de junio de 2009, de la Secretaría de Estado de Energía, por la que se determina el procedimiento de puesta en marcha del bono social.

 

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¿Dónde está mi envío?

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Aún con la resaca del Black Friday, y sin tiempo para reponer fuerzas, arranca una campaña navideña donde el comercio electrónico acaparará gran parte del protagonismo, batiendo cifras récord en nuestro país.

Superados los recelos iniciales, el comercio electrónico está viviendo un auténtico auge y con él, los servicios de correos y mensajería que, tras años de mediocridad, están disfrutando de una auténtica edad de oro gracias a las ventas on line.

Si a estos envíos, añadimos los regalos que durante estas fechas se envían a los amigos y familiares que viven lejos, especialmente, a aquéllos que residen fuera de nuestras fronteras, la cifra se dispara y, por ello, no es extraño que alguno llegue tarde o se extravíe.

De ahí, la importancia de confiar nuestros envío a una empresa de calidad y asegurar el contenido cuando se envíen objetos de valor, ya que, la cuantía de las indemnizaciones está limitada por el peso del paquete, lo cual, en muchas ocasiones, queda lejos del valor real del contenido.

Como siempre, os dejo unas cuantas recomendaciones:

 

1.- No arriesgues por un par de euros. Vale más pagar un poco más y asegurarnos que el paquete llega a su destino.

2.- Evita el alcohol y los productos de alimentación. Muchos países mantienen restricciones sobre el tráfico de estos productos y la probabilidad de que el paquete quede retenido en la aduana es mayor.

3.- Intenta no superar los límites de indemnización por extravío de cada compañía. Si el envío fuera muy grande, divídelo en dos o más.

4.- Si fuera necesario, contrata un seguro específico, especialmente, si se trata de joyas u otros objetos de valor.

5.- A falta de poder probar el contenido, la indemnización se calcula por el peso, en concreto, será de 5,91 €/kg. para el transporte nacional y de 10,41 €/kg. para el transporte internacional.

 

Referencia normativa: Ley 15/2009, de 11 de noviembre, del contrato de transporte terrestre de mercancías; y Convenio relativo al Contrato de Transporte Internacional de Mercancías por Carretera, del 19 mayo de 1956

 

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Pagar con el móvil

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Era sólo cuestión de tiempo.

En una sociedad donde el teléfono móvil se ha convertido en un accesorio indispensable, presente en los bolsillos de todos los consumidores, la tentación de utilizarlo para realizar pagos era irresistible.

Desde la posibilidad de pagar en determinados transportes públicos y las aplicaciones de pagos entre particulares, hasta llegar a la guinda del pastel: el uso del teléfono móvil como tarjeta de crédito.

Actualmente, ya están en funcionamiento para dispositivos Samsung y Apple, válidos para las principales tarjetas de crédito y entidades financieras.

Y, si alguien piensa que su uso está restringido a los más jóvenes, se equivoca, porque su simplicidad lo hace apto para todos los públicos.

 

¿En qué consiste?

Se trata de utilizar el teléfono móvil como si de una tarjeta de crédito se tratara. Y, al igual que las modernas tarjetas “contacless”, con sistema de conexión inalámbrico, basta con acercar el móvil al terminal TPV del comercio para realizar el pago.

Para ello, previamente, deberemos cargar en nuestro teléfono un programa que nos facilitará nuestra entidad financiera, donde se introducirán los datos de la tarjeta de crédito.

El usuario tiene la posibilidad de incluir más de una tarjeta de crédito en su teléfono móvil, eligiendo, en cada momento, con cual desea pagar. De este modo, el teléfono se convierte en una cartera virtual.

 

¿Es un medio de pago seguro?

Como ocurre cada vez que surge un nuevo medio de pago, nuestra primera inquietud es la seguridad. Sin embargo, lo cierto es que, el pago a través del móvil es, de hecho, más seguro que el que se realiza con las tradicionales tarjetas de plástico.

De un lado, porque incluyen sistemas de cifrado de datos, que impiden que la información relativa al pago sea accesible a terceros, y por tanto, mucho más difícil de duplicar que las tarjetas de plástico.

Y, de otro, porque el proceso de autenticación del usuario se lleva a cabo mediante sistemas biométricos (huella dactilar, iris del ojo, etc.) mucho más seguros que el clásico número PIN o firma.

 

Pero, ¿realmente desplazarán de nuestras carteras a las tradicionales tarjetas de crédito? Eso sólo el tiempo lo dirá.

 

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Consejos para contratar una mudanza.

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Si realizar una mudanza es una tarea de por sí estresante, acertar con la empresa es primordial si no quieres que acabe en catástrofe.

De ahí, la importancia de informarse bien antes de contratar la empresa y también sobre cómo actuar si surge algún contratiempo.

Aquí os dejo un resumen de los detalles más importantes a tener en cuenta antes y después de la mudanza.

 

Antes de iniciar la mudanza:

 

1.- Solicita presupuesto a diferentes empresas, te sorprenderán las diferencias de precio. No obstante, recuerda que el precio no es siempre sinónimo de calidad y que, en el caso de las mudanzas, los grandes “chollos” pueden encadenar enormes chapuzas.

 

2.- Pide referencias a conocidos. Si no conoces a nadie que se haya mudado recientemente, Internet puede ser una buena fuente de información en estos casos.

 

3.- Descarta los presupuestos verbales. El presupuesto debe realizarse siempre por escrito, haciendo constar con los servicios que se prestan (cargar y descargar, armar y desarmar, embalar, etc.), su coste, y el precio total de la mudanza, impuestos incluidos.

 

4.- Asegúrate de que los trámites administrativos y permisos que fuera necesario solicitar están incluidos en el precio final. Es probable que sea necesario solicitar un permiso municipal y un vado temporal.

 

5- Cuando la mudanza incluya objetos de extraordinario valor (obras de arte, antigüedades, etc), es importante hacerlos constar de forma expresa mediante un inventario.

 

6.- Igualmente recomendable es la contratación de un seguro de daños y/o extravío, ya que la responsabilidad del transportista está limitada y es probable que estos bienes no queden cubiertos.

 

Tras la mudanza:

 

7.- Es importante dejar constancia escrita de las incidencias en el mismo momento de la entrega, ya que es un requisito imprescindible para poder formular una reclamación.

Cuando las pérdidas o los daños no son evidentes, es decir, no se detectan sobre la marcha, la reclamación debe realizarse dentro de los siete días hábiles siguientes al de la entrega.

 

8.- En los supuestos de pérdida o daños en los bienes objeto de mudanza, el consumidor tendrá derecho a una indemnización por el importe de los bienes dañados o extraviado, hasta un límite equivalente a 355 € por cada metro cúbico del total de la carga transportada.

Esta limitación de la responsabilidad no será de aplicación a los daños que, con ocasión de la mudanza, puedan sufrir bienes del cliente distintos de los transportados.

 

Normativa de referencia: Ley 15/2009, de 11 de noviembre, del contrato de transporte terrestre de mercancías.

 

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¿Cómo reclamar a la compañía de seguros?

Me han cortado la luz.

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Aunque son múltiples las causas que dan lugar a la suspensión del suministro eléctrico (deficiencias graves en la instalación o el enganche fraudulento a la red), voy a referirme exclusivamente al impago de factura, por ser la más frecuente de todas y sobre la que más consultas recibo.

 

Requerimiento fehaciente pago

No es suficiente con que el cliente no haya abonado la factura para proceder al corte en el suministro, sino que, además, es imprescindible que la compañía realice un requerimiento fehaciente de pago.

Esta comunicación debe realizarse por escrito, a través de correo certificado y, junto al importe de la deuda, debe indicar la fecha a partir de la cual se interrumpirá el servicio, que nunca será inferior a los dos meses.

El corte debe producirse en día hábil, no siendo posible en víspera de festivo.

 

Reconexión del suministro

Efectuado el corte, el servicio deberá ser repuesto en las 24 horas siguientes al abono de la cantidad adeudada.

Además de la factura impagada, deben abonarse los intereses, si los hubiera, y la cantidad correspondiente en concepto de reconexión del suministro, que será el doble de los derechos de enganche vigentes para una potencia igual a la contratada.

 

Certificado de instalación eléctrica

Es importante recordar que la normativa actual exige que, para proceder al reenganche, la vivienda debe contar con el certificado de instalación eléctrica, que deberá realizar un electricista autorizado.

El coste varía según el profesional, pero ronda los 120 € – 200 €.

Si además, hay que adaptar la instalación a la normativa vigente, la factura final puede elevarse de forma considerable.

 

Suspensión del suministro en el mercado libre.

Los consumidores que hayan optado por pasarse al mercado libre, deberán estar al procedimiento previsto en sus contratos.

Aunque, en la actualidad, las compañías están utilizando el mismo procedimiento que el regulado para los clientes de tarifa PVPC (suministro de último recurso) es importante revisar la letra pequeña de los contratos para evitar disgustos.

 

Referencia normativa: Artículos 85 y 86 del RD 1955/2000, de 1 de diciembre, por el que se regulan las actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de autorización de instalaciones de energía eléctrica.

 

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No quiero recibir más publicidad.

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Vivimos rodeados de publicidad (paradójicamente es la frase inicial de un anuncio de televisión).

Desde el tradicionales buzoneo, pasando por los medios de telecomunicación, hasta llegar a la publicidad más personalizada a través del teléfono, Internet y las redes sociales.

Con este panorama, es lógico que muchos se desesperen y decidan poner fin a este acoso. Y, aunque no podremos suprimirla por completo, sí reducirla de forma considerable.

 

Derecho de exclusión de guías telefónicas

Es la fuente principal de los comerciales de venta telefónica, por ello, si no quieres que te aburran a llamadas, lo mejor es no figurar.

Puedes solicitar la exclusión de tus datos, que deberá hacerse efectiva con la siguiente edición, en las guías en papel; o en 10 días, si la guía es electrónica.

Una solución menos drástica consiste en permanecer en la guía, pero indicar que no se desea recibir publicidad, en cuyo caso figurará una letra “U” junto al número de teléfono.

 

Derecho a no recibir publicidad no deseada

Nada se puede hacer frente al buzoneo indiscriminado, pero sí podemos evitar el dirigido de forma personal, ya sea a nuestro buzón físico o electrónico.

Generalmente, estas comunicaciones incluyen referencias al procedimiento a seguir para no recibir más comunicaciones comerciales al pie de página, un procedimiento que deberá ser sencillo y gratuito.

Otra opción muy útil, es registrarse en el Servicio de Listas Robinson, un fichero de exclusión publicitaria a fin de evitar la publicidad de entidades con las que no se mantiene relación contractual.

 

Al final, todo se reduce a limitar la información que facilitamos a terceros, siendo conscientes, cada vez que facilitamos nuestros datos personales, del uso que de ellos se va a realizar, especialmente, a través de Internet y las redes sociales.

 

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